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18 de febrero del 2017

Historias del Cementerio Católico

La escultura es una de las llamadas Bellas Artes y el Monumento Nacional Cementerio Católico de Recoleta esta lleno de ellas, dándole así un valor intangible al lugar que ocupan.

Es el claro ejemplo de la escultura “La Oración del Labriego” realizada en honor al abogado y diputado Federíco Scotto Hermoso, un hombre muy católico y filántropo, quien al morir lego parte de su fortuna al Arzobispado.  La escultura busca representar a un campesino que esta con sus herramientas junto al sepulcro de su patrón con actitud de oración, lo que reflejaría la perpetua gratitud que sus empleados tenían por su patrón.

Aún se cuenta en los pasillos del Cementerio que la obra refleja a un Peón de don Federíco que en forma religiosa, todas las semanas le visitaba y dejaba flores, su aprecio era tan grande que no dejó de hacerlo hasta el día de su muerte.

La obra de Virginio Arias, escultor chileno reconocido por sus obras como el roto chileno y la del general Baquedano, fue realizada en 1915 y fundida en bronce por Tonti y Dilli, lo que no solo le da un valor material, sino también histórico por el contexto que fue realizada, como la materialidad y el autor de esta obra.